Cambio de tesis:
Producciones como
Tres Caínes, por medio de la tergiversación de la historia del país, quieren
hacer creer a los jóvenes que la ilegalidad es un camino que les convierte en
héroes.
Argumento principal:
Desafortunadamente,
en la producción de series o novelas televisivas, la cuestión no es el tema que
tocan, sino el tratamiento que le dan al mismo. Tal como afirma Jerónimo
Rivera, “La narcocultura, no es un tema
nuevo, está de moda y ese es el problema en cuanto al tratamiento televisivo
que se le ha dado.” Repetidamente, se ha evidenciado cómo el tratamiento
estético de las temáticas televisivas genera innumerables fenómenos culturales.
Por ejemplo, la legitimidad del narcotraficante y todo lo que éste representa
en la cultura conlleva a que se le desprecie en todo lo que le involucra en la
realidad, pero a que se le halague y se le aplauda en la ficción. Es así como
se evidencia el nefasto manejo que RCN le da a elementos como los derechos
humanos y las problemáticas socioeconómicas del contexto en el que surge el
conflicto en Tres Caínes, presentando de manera ligera y superficial la
problemática ya que muestra enfáticamente a los protagonistas como victimarios y
hace de las víctimas actores invisibles, ignorando el contexto sociopolítico y
el papel de algunos representantes de entidades estatales, mostrando que es la
lucha de tres potenciales héroes que pretenden tomar la justicia en sus propias
manos para así recuperar el orden y la paz que les fueron arrebatados. “Una serie como Los Tres Caínes, más que
contribuir a que construyamos un nuevo relato sobre nuestra memoria histórica,
tiende a distorsionarla y a hacer parecer a los victimarios como víctimas”,
comenta al respecto Federico García, analista de medios.