lunes, 29 de abril de 2013

Argumento principal


Cambio de tesis:
Producciones como Tres Caínes, por medio de la tergiversación de la historia del país, quieren hacer creer a los jóvenes que la ilegalidad es un camino que les convierte en héroes.

Argumento principal:
Desafortunadamente, en la producción de series o novelas televisivas, la cuestión no es el tema que tocan, sino el tratamiento que le dan al mismo. Tal como afirma Jerónimo Rivera, “La narcocultura, no es un tema nuevo, está de moda y ese es el problema en cuanto al tratamiento televisivo que se le ha dado.” Repetidamente, se ha evidenciado cómo el tratamiento estético de las temáticas televisivas genera innumerables fenómenos culturales. Por ejemplo, la legitimidad del narcotraficante y todo lo que éste representa en la cultura conlleva a que se le desprecie en todo lo que le involucra en la realidad, pero a que se le halague y se le aplauda en la ficción. Es así como se evidencia el nefasto manejo que RCN le da a elementos como los derechos humanos y las problemáticas socioeconómicas del contexto en el que surge el conflicto en Tres Caínes, presentando de manera ligera y superficial la problemática ya que muestra enfáticamente a los protagonistas como victimarios y hace de las víctimas actores invisibles, ignorando el contexto sociopolítico y el papel de algunos representantes de entidades estatales, mostrando que es la lucha de tres potenciales héroes que pretenden tomar la justicia en sus propias manos para así recuperar el orden y la paz que les fueron arrebatados. “Una serie como Los Tres Caínes, más que contribuir a que construyamos un nuevo relato sobre nuestra memoria histórica, tiende a distorsionarla y a hacer parecer a los victimarios como víctimas”, comenta al respecto Federico García, analista de medios.


domingo, 7 de abril de 2013

Primeros párrafos




Tres Caínes
 ha dividido la audiencia de este televisivo país entre quienes defienden las producciones, como Mario Fernando Prado quien asegura que "muy pocos se han detenido a reconocer las magníficas producciones que ya es capaz de hacer nuestro país, los buenos actores que allí aparecen o se perfilan y el punto alto que en materia de televisión está imponiendo Colombia", acompañado de los comentarios de aquellos que le respaldan afirmando que estas son piezas que reconstruyen la historia, hacen entretenidas sus noches, generan ratting y cuantiosas ganancias económicas, y entre los que dicen que la serie no ha hecho más que generar apatía y desencanto por las cuestionables producciones televisivas nacionales que erróneamente se asumen como referentes históricos como Jerónimo Rivera, quien afirma que, las narconovelas, “lo que hacen es generar fenómenos culturales: la legitimidad del narco y todo lo que éste representa en la cultura. Eso lleva a que se repudie al narcotraficante en las noticias pero que se le aplauda en la ficción.” Es así como Tres Caínes, por medio de la tergiversación de la historia del país, quiere hacer creer a los jóvenes que el paramilitarismo es un camino que les convierte en héroes.

Para contrastar la nefasta narconovela, hago una invitación a los televidentes colombianos, especialmente a los jóvenes, para que vean y analicen la cruenta situación del paramilitarismo presentada a través de Impunity, la producción de Juan José Lozano y Hollman Morris que aclama por la justicia desde la perspectiva de las víctimas del fenómeno paramilitar y brinda elementos para forjar un criterio respecto a la problemática que acosa al país.